Ha llegado la hora de hacer todo aquello que queremos, pensando en nosotros y dejando de lado lo que quieren los demás. Ha llegado la hora de dejar de esconderse. Debemos acostumbrarnos a “hacer un poco el ridículo” si hace falta para ser nosotros mismos… Como hacer un entrenamiento para cada ir atreverse un poco más a ser auténticos. Y darnos cuenta de que el ridículo lo hace quién no se atreve nunca y se queda con las ganas de vivir.